Guapiiiiiisimo


todochistes: Un amigo le dice a Jaimito que los mayores siempre guardan secretos / inconfesables…

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Un amigo le dice a Jaimito que los mayores siempre guardan secretos / inconfesables y que por tanto es muy facil hacerles chantajes, asi que / Jaimito hace la prueba y se acerca a su padre y le dice a media voz: / -Lo se todo.. / -Bueno, pues toma Jaimito 1000 pelas y no se lo digas a nadie. / Despues va a su madre: / -Lo se todo.. / -Pues toma Jaimito 3000 pelas y no se lo digas a nadie. / Y tambien al butanero que pasa por ahi le dice: / -Lo se todo… / y este se le echa a los brazos y le dice: / -Hijo mio!!!. /

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La tremenda historia de la mujer que soñaba con ser ciega y lo consiguió.

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Esta mujer que soñaba con ser ciega vertió líquido destapador de cañerías en sus ojos para cumplir su deseo. Jewel Shuping, mujer de 30 años estadounidense; sufre del Trastorno de Integridad de Identidad Corporal, una condición en la que las personas sin discapacidad creen que están destinados a estar discapacitados.

Su deseo de perder la vista era tan fuerte que ella decidió cegarse a sí misma; por lo que le pidió a un psicólogo que le vertiera líquido desatascador de cañerías en sus ojos. Al contar su impactante historia, la Sra Shuping dijo que su fascinación por la ceguera comenzó durante su infancia. “Mi madre me encontraba caminando en los pasillos por la noche, cuando yo tenía tres o cuatro años. Cuando ya había cumplido los seis años, recuerdo que imaginarme ser ciega me hacía sentir cómoda”.

Cuando era niña se pasaba las horas mirando al sol, observando las manchas solares y las tormentas solares después de que su madre le decía que si lo hacía podría quedarse ciega. Cuando era una adolescente empezó a salir a la calle con unas gafas de sol gordas y se hizo con su primer bastón blanco a los 18 años. A sus 20 años se había convertido en una experta en la escritura braile. “Yo fingía ser ciega, pero la idea seguía me seguía coqueteando en la cabeza cuando cumplí los 21 años”. Decidido en hacer que sueño fuese realidad, la Sra Shuping encontró un psicólogo dispuesto a ayudarla a convertirse en ciega y tomó las medidas necesarias para poder lograrlo.

“Primero me colocaron gotas para adormecer los ojos (las cuales consiguió cuando estuvo en Canadá); después me vertieron un par de gotas de limpiador de drenaje en cada uno de mis ojos”. Hasta ahora no se sabe si el psicólogo no identificado se enfrenta a juicio por sus acciones. La Sra Shuping admitió que el proceso fue muy doloroso. “Los ojos me dolían muchísimo, y un poco de limpiador de drenaje que rodó por mi mejilla me quemaba la piel; sin embargo, no podía dejar de pensar; voy a estar ciega, todo va a estar bien”.

Aquí la noticia [ENG], que sí, es real.