Genio Maligno busca secuaces (minions) para sacrificar sus vidas…

Genio Maligno busca secuaces (minions) para sacrificar sus vidas intentando dominar el mundo. Debe de estar preparado para trabajar 24h-7 para un psicópata fascista sin retribución alguna. Inevitable muerte raruna pero se proveerá indumentaria y rayos láser de la muerte. 

Nada de raritos. Llamar al 1-900-MWAH-HAHA

PD: Cuando me sobre el dinero haré cosas de estas.


Regreso al futuro no fue el título original pensado para la película

¿Sabías que Regreso al futuro se iba a llamar Hombre espacial de Plutón? Sin embargo, el productor ejecutivo de esta película de culto, Sid Sheinberg, prefirió hace 30 años cambiar el título.

Una copia del mensaje escrito por el propio Sheinberg ha salido a la luz.En la nota explica muy detalladamente el porqué se debería cambiar el nombre de la película (que en esos momentos aún estaba en etapa de preproducción) y se muestra demoledor con la propuesta inicial, a la que cataloga como “barata”.

“Sigo creyendo que el título deja mucho que desear. Hay un gran número de razones sobre porqué no encuentro este título grandioso; pero mi preocupación principal es que parece que convierte a la película en una de ´género´. Yo creo que el guión (y la película, espero) se merece algo mejor. Estoy seguro de que habrá gente que defienda que la película parece poco original, barata y pasada de moda ante la audiencia. ¡Tonterías! Yo creo que solo necesita un nombre que muestre originalidad y que proyecte diversión”,escribió el productor. 

Afortunadamente, Steven Spielberg hizo caso a los consejos y optó por Regreso al futuro como título definitivo para la saga. Aunque todos sabemos que finalmente no fue el nombre de la película lo que la hizo grandiosa.


25 Datos del club de la Lucha

1. Al principio de la película, después de la advertencia de derechos de autor tradicional, hay una segunda advertencia que aparece durante un segundo.

2. El director David Fincher ha afirmado en entrevistas que hay al menos un vaso de Starbucks visible en cada escena de la película.

3. Tyler Durden aparece en la pantalla cuatro veces antes de que realmente lo veamos como un personaje.

4. Y, en una de las primeras escenas del narrador, hay un anuncio de las suites de Bridgeworth transmitiéndose en una televisión en frente de él…

… en donde aparece Brad Pitt.

5. El aliento en la escena de la cueva es en realidad el aliento de Leonardo Di Caprio en Titanic, retratada en la toma.

6. Brad Pitt no quería que sus padres vieran la película pero ellos insistieron. Cambiaron de opinión cuando vieron esta escena:

7. Antes de la filmación, Brad Pitt y Edward Norton en realidad sí tomaron clases de boxeo y de cómo hacer jabones.

8. Y, según IMDB, Brad Pitt en realidad acudió al dentista para tener el diente frontal astillado para el papel.

9. Helena Bonham Carter, de 1.57 cm de estatura, usó zapatos de plataforma altísimos para estar más cerca en estatura a Brad Pitt, de 1.80 cm, y a Edward Norton, de 1.83 cm.

10. Y ella insistió en que su maquillsita hiciera todo su maquillaje con la mano izquierda, porque creyó que al personaje de Marla no le importaría, ni sería buena, en ese tipo de cosas.

11. Durante esta escena, cuando un miembro de El club de la pelea moja a un sacerdote, la cámara se mueve ligeramente porque el camarógrafo no pudo evitar reírse.

12. Antes de decidirse por Brad Pitt, los productores inicialmente querían a Russell Crowe para que tomara el papel de Tyler Durden.

13. Y tanto Sean Penn como Matt Damon fueron tomados en cuenta para el papel del narrador, que al final terminó interpretándolo Edward Norton.

14. Tanto a Reese Witherspoon como a Sarah Michelle Gellar les ofrecieron el papel de Helena Bonham Carter como Marla Singer.

Witherspoon lo rechazó porque era “muy sombrío” y el contrato de Gellar con Buffy no le permitió aceptar el papel.

Y Courtney Love y Winona Ryder también fueron consideradas para el papel.

15. La fuente usada para el título y los créditos es llamada “Pelea esto”.

16. Cuando el narrador está sentado en el trabajo escribiendo haikus, los nombres en el documento de su pantalla son los de los asistentes de producción y miembros del equipo de la película.

17. Brad Pitt y Helena Bonham Carter pasaron tres días grabando sonidos de orgasmos para sus escenas de sexo ocultas.
18. Esta frase originalmente iba a decir: “quiero hacerte un aborto”, pero Laura Ziskin, una productora en Fox 2000, consideró que era demasiado ofensivo.

El director aceptó cambiar la frase, con la condición de que no fueran a discutir sobre la nueva frase. Cuando Zinskin vió la nueva frase (” no me habían follado así desde la escuela primaria”) la encontró que era aún más ofensiva, pero no pudo hacer nada debido a su acuerdo.

19. En la escena donde el narrador le da un puñetazo por primera vez a Tyler Durden, Edward Norton debió haber fingido que le pegaba a Brad Pitt…

Pero en el último minuto, el director David Fincher le dijo a Edward Norton que golpeara de verdad a Brad Pitt. El gesto de dolor de Pitt es real, y puedes ver cómo se ríe Norton por ello.

20. El número de teléfono de Marla Singer es el mismo que el número de Teddy en la película “Memento”.

También es el mismo número teléfono que el del restaurante Hong Kong en “Harriet la espía,” el de Eddie Alden en la película “Siempre a tu lado”, y el número de un establecimiento psiquiátrico en un episodio del programa de televisión “Millennium”.

21. Mientras filmaba esta escena, Edward Norton estaba en realidad totalmente desnudo de la cintura para abajo.

En el DVD con comentarios, le dice esto al director Fincher y luego bromea: “¿Te diste cuenta de que nunca tuve ganas de ir al baño ese día?”.

22. Para que se viera lo suficientemente convincente, rellenaron el traje de gordo de Bob con alpiste. Pesaba más de 100 libras.

23. Cuando Tyler está dando un discurso al Club de la Pelea, mira directamente al personaje de Jared Leto cuando menciona estrellas de rock.

El año anterior al estreno de la película, Jared Leto formó la banda ahora ganadora de discos de platino, “30 Seconds To Mars”.

24. La película contiene varios sutiles indicios sobre la especial “relación” entre Tyler Durden y el narrador.

Por ejemplo, cuando ambos suben al bus juntos, el narrador sólo paga el pasaje para una persona. Más tarde en la película, cuando están juntos en un auto que Tyler conduce, el narrador también sale por el lado del conductor.

25. Y, finalmente, en la última escena de la película, por una fracción de segundo se muestra la imagen de genitales masculinos, así como Tyler Durden hacía con las películas en su trabajo de operador.

Vía.

escenas Hot película el club de la pelea

Los once principios de la propaganda, de Joseph Goebbels

Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

Principio de la transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

Principio de la vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

Principio de orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Principio de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

Principio de la verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.

Principio de la silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Principio de la unanimidad: Llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

@Cazatalentos – @Xuxipc – @diostuitero – @OjeteAlmendra_


Somos españoles

 

– El chándal no sirve para ir a correr o al gimnasio; con el chándal se hacen paellas y se sube al monte.

– La frase “esto sólo pasa en España” es un mantra que repites cada vez que pasa algo con lo que “flipas” (sea bueno o malo).

– A mediodía no se come a la carta, se come “menú del día” a 10,95. Con su primero, su segundo, su postre, pan y bebida. Y el café, preguntas por si acaso también está incluido.

– Por incomprensible que parezca, sólo en nuestro país he visto persianas. ¿Ein? ¿En serio? Sí. Como mucho hay cortinas sobre cortinas (casi como el villancico) negras, opacas, y que más o menos hacen la función. Y tres cuartos de lo mismo sucede con la fregona. Otro objeto que no entiendo que la gente del mundo entero no tenga en casa. A ver, se puede encontrar, sí, pero no es frecuente.

– Los bares, cuanto más de viejunos, más “auténticos”. Esos bares en los que no se concibe tirar las servilletas (como diría Piedrahíta, de estas que son impermeables, que más que limpiar extienden) a la papelera, sino que van directamente al suelo de la barra (de chapa), con las cabezas de gambas y los güitos de aceitunas. Están sucios, huelen raro, son estéticamente feos, pero son nuestros y nos encantan.

 

Esos taburetes, esa barra, ese expositor, ese cartel azul… cuánto España en una sola foto…

– En las colas del supermercado, si sólo llevas una cosa, tienes derecho a que te dejen pasar. Y si no te dejan, te indignas  y resoplas “uf, qué más le dará. Pedazo de egoísta. Si lleva el carro lleno, qué cabrito”.

– Sobremesas de empalmar la comida y la cena. Os prometo que por mucho que he viajado, en ningún sitio he visto hacer sobremesas de dos horas y media y que encima, cuando alguien se quiere marchar, salte uno de la mesa: “Pero te vas a ir ya, ¿macho? Jodé, tómate otra cañita, ¿no?”. Y cuando te marchas es por pena de los camareros, que se tienen que ir a casa, pero no por falta de ganas.

– Desayunar pan con tomate, aceite y sal es raro. Al menos si no eres de aquí. Y mojar en la leche con Cola Cao (o café) las magdalenas, los sobaos, unas palmeritas o un bizcocho de limón, ya ni te cuento. Pero oye, lo rico que nos sabe…

– En España, hasta que no cumples los 25, no sabes que el café olé, en realidad, es café au lait.

 

– Hablamos alto. Muy alto. Y lo peor es que no somos conscientes de ello.

– El fútbol puede con todo. Todo. Si es necesario poner pantallas durante el banquete de boda, se ponen. Si hay que adelantar la vuelta del viaje de vacaciones para que la final no nos pille en pleno vuelo, se adelanta. Seré justo y diré que esto pasa también en la India con el críquet, en EEUU con el fútbol americano o en Star Wars con las carreras de vainas.

 

– Insultarse entre colegas no sólo no es ofensivo sino que indica un enorme grado de confianza: Cabr**azo, qué cacho ´jo p*** estás hecho. Además, llamar tío a alguien no indica ningún grado de consanguinidad.

– Cuando pides algo de beber y no te ponen algo de picar, te cabreas. Aunque sea unas almendritas o unas aceitunas. Sólo en España puedes salir comido con lastapas que te ponen mientras pides un riojita, un tinto de verano o unas cervezas. Luego están las típicas batallas entre comunidades a ver dónde se sirven las tapas más grandes, más ricas o más grasientas.

 

– Besos y más besos: Cuando llegas, cuando te vas, a tu familia, a los amigos, a las chicas que te acaban de presentar, a las que acabas de conocer esperando el metro (no es raro, después de 10 minutos de conversación aleatoria con una persona extraña, hacer un inciso y decir “por cierto, soy Fulanito” y atizarle dos besos). Esto choca mucho a los que vienen, y desde luego crea más de una situación divertida cuando se produce ese cruce del malagueño que va a dar los dos besos y la de Amsterdam (amsterdina o amsterdiana) que interpone la mano derecha entre ambos cuerpos con una mezcla de extrañeza (por el gesto del otro), y de vergüencilla (porque se ha quedado sola con la mano).

– Nuestro himno no tiene letra. Ni falta que le hace. Eso sí, en los Mundiales se nos queda un poco corto eso del “lo,lo,lo,lo, lo,lo….”

– ¿Terminar la comida con un té a la menta? Eso son paparruchas. Loverdaderamente digestivo son el orujo y el aguardiente. Sí señor, bebidas de más de 40º y nosotros las instauramos como saludables para el estómago.

– Los puentes. Y hablo de los puentes buenos; los de vacaciones. Los de “el martes es fiesta, así que me cojo libre el lunes, me pongo malo el viernes, y me bajo a Tarifa los 5 días”. Así normal que cuando tenemos fiesta un jueves, nuestro índice de productividad cae en picado ya desde el miércoles por la tarde.

– No sabemos bailar sevillanas. Bueno, quizá de Despeñaperros para abajo algo más, pero  lo que es en el resto de la Península (e islas) NI IDEA.

 

– Tomarse la penúltima. Salir del curro a las 18:30 un  jueves, irte a tomar unas cañas y “que te líen” hasta la 1. Volver a casa borracho (tocadillo como eufemismo) y pasarte el viernes entero jurándote que no vuelves a salir entre semana. Afterwork lo llaman ahora. Tomarse unas cañas a la salida del curro se ha llamado toda la vida.

– Si no eres de aquí no entenderás que se puede ser del Madrid y del Rayo, pero no del Sevilla y del Betis. Sí del Espanyol y del Madrid pero no del Madrid y el Atleti.

– Se empuja con pan. Y si no hay (que tiene delito), se empuja disimuladamente con el pulgar. En último caso, con el cuchillo. Pero sólo si se come en casa de los suegros.

– Salir de fiesta a las 23:30: Cuando en medio Europa empiezan a plegar velas, aquí las niñas se están acicalando y los niños tirando de Axe. Cenar a las 21:30 y comer a las 15:00 son conceptos que fuera de nuestras fronteras se les hacen del todo incomprensibles. Casi tanto como para nosotros que un holandés o un canadiense estén preparando la cena  a las 18:30. ¡¡Pero si esa es la hora de nuestra merienda!!

 

– Tenemos aeropuertos para ciudades de menos de 20.000 habitantes, una red de alta velocidad de más de 3.000 km (somos el segundo país del mundo: Oé, oé), una Caja Mágica de 300 millones que se utiliza 10 días al año, una Ciudad de la Luz (unos estudios de cine, vaya) de 274 millones en los que se han rodado unas 30 películas (¡¡EN 10 AÑOS!!), una Ciudad del Medio ambiente que, tras invertir 50 millones, jamás se llegará a inaugurar,  y una Ciudad de la Cultura que costó 400 y que han visitado menos de 80.000 personas en 3 años. Todo esto sólo se entiende, claro, si vives en España… bueno, quizá ni siquiera…

Gracias

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