Así ve el mundo un niño con autismo: ponte un minuto en su…

Así ve el mundo un niño con autismo: ponte un minuto en su lugar.

Extra: “Es como si hubiera caído del cielo”, así ayudó la gata Thula a Iris, una niña con autismo, a ver el mundo de otra forma

[…]Probaron a animar a la menor con perros, con caballos. Iris no quería tener relación con ellos. No fue hasta que los padres decidieron acoger durante unos días al gato de un familiar cuando vieron el interés que mostraba la menor por el felino de forma repentina.

Así, la madre se puso en marcha nuevamente en la búsqueda del animal que pudiera ayudar a Iris. Y, de repente, apareció en su vida Thula. Junto a esta gata, Iris emprendió un viaje en el que tuvo que enfrentarse a sus miedos. Pero pareció hacerlo siempre con total disposición porque, según parece, todo aquello que molestaba a la menor eran cosas que le gustaba hacer al gato.[…]


Contar demasiados chistes malos puede deberse a un problema neurológico

Contar demasiados chistes malos puede deberse a un problema neurológico:

Un hombre acudió a la consulta de su médico instigado por su mujer, que no aguantaba sus bromas, y le descubrieron daños en el cerebro.

[…] El paciente, obligado por su mujer a acudir a su consulta tras soportar años de constantes chistes sin gracia, salidas de tono e incluso noches en vela debido a las ocurrencias que pasaban por la cabeza de su marido, presentaba un cuadro clínico típico de un raro síndrome denominado Witzelsucht, también conocido como la enfermedad del chiste.

VOY A MORIR.