Contar demasiados chistes malos puede deberse a un problema neurológico

Contar demasiados chistes malos puede deberse a un problema neurológico:

Un hombre acudió a la consulta de su médico instigado por su mujer, que no aguantaba sus bromas, y le descubrieron daños en el cerebro.

[…] El paciente, obligado por su mujer a acudir a su consulta tras soportar años de constantes chistes sin gracia, salidas de tono e incluso noches en vela debido a las ocurrencias que pasaban por la cabeza de su marido, presentaba un cuadro clínico típico de un raro síndrome denominado Witzelsucht, también conocido como la enfermedad del chiste.

VOY A MORIR.